miércoles, 3 de junio de 2009

¿Por qué se pierden los clientes?

Sergio Dueñas
www.consumer-ca.com

“Si de noche lloras por el sol, jamás veras las estrellas”, sabias palabras del poeta Tagore que transmiten la importancia de enfocarnos en lo positivo de las circunstancias, en el vaso medio lleno como una vía inteligente para energizarnos, y desarrollar una actitud provechosa.

Recientemente leí algunos artículos del prestigioso motivador John Maxwell, y uno me impacto especialmente. Quizás por la influencia de todo lo que sucede hoy día en Guatemala y reflexionaro en cuanto a la inmensa necesidad que tenemos en nuestro país de desarrollar actitudes positivas hacia las circunstancias que día a día vivimos, y hacia las personas con las que convivimos y nos relacionamos.

Entre los muchos aspectos interesantes del artículo se menciona que de acuerdo a estudios realizados por el Stanford Research Institute el dinero que una persona gana en cualquier empresa está determinado únicamente por el 12,5% del conocimiento y el 87,5% de su habilidad para tratar con la gente.

Teddy Roosevelt dijo: “El ingrediente más importante en la fórmula del éxito es saber cómo trabajar con la gente”.

Según Maxwell, “cuando la actitud que poseamos coloque a los otros primero y veamos a las personas como algo importante, entonces nuestra perspectiva reflejará su punto de vista, no el nuestro”. Hasta que no nos pongamos en el lugar de la otra persona y veamos la vida a través de otros ojos, seremos como el hombre que saltó enojado de su automóvil después de un choque con otro. “¿Por qué las personas no miran por donde manejan?”, vociferó. “¡El suyo es el cuarto auto que he chocado este día!”

En su articulo Maxwell lista como las razones por las que se pierden clientes a las siguientes: 1% se mueren; 3% se mudan; 5% consiguen otros amigos; 9% por razones competitivas (precio); 14% no están satisfechos con el producto; y 68% ¡Por la actitud de indiferencia de algunos empleados!

En otras palabras, el 68% se va porque los empleados no tienen una mente orientada al cliente funcionando en ellos. La falta de una actitud positiva y que nos ponga en el lugar de la otra persona (empatía).

Casi siempre nuestra actitud es la única diferencia que hay entre el éxito y el fracaso, ciertamente la aptitud es importante para nuestro éxito en la vida. Sin embargo, el éxito o el fracaso en cualquier empresa es causado más por la actitud mental que por simples capacidades. Hay poca diferencia entre las personas, pero esa poca diferencia es lo realmente importante. Esa poca diferencia es la actitud. La gran diferencia es si ésta es positiva o negativa.

Sin lugar a dudas, una mayor capacidad para ver las cosas desde el punto de vista de los demás, de mostrar actitudes positivas, de trabajo, de esfuerzo, de acuerdos y de logros, de “jalar juntos hacia el mismo lado”, apoyándonos; y desarrollar nuestras capacidades para negociar de forma que no nos atropellemos unos a otros redundaría en una Guatemala mejor, la Guatemala que todos soñamos.

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